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Úlcera plantar: Causas, riesgos y cómo prevenirlas en pacientes diabéticos

  • Publicación de la entrada:10/11/2025
  • Categoría de la entrada:Blog
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Cuando hablamos de diabetes, solemos pensar en los niveles de glucosa, la dieta o medicación. Sin embargo, hay complicaciones menos visibles pero igual de importantes: las úlceras plantares. En COPOMUR os contamos qué es una úlcera plantar, causas, riesgos y cómo prevenirla en pacientes diabéticos ¡Sigue leyendo!

Úlceras plantares: Causas, riesgos y cómo prevenirlas en pacientes diabéticos

Estas lesiones en la piel de nuestros pies pueden parecer pequeñas, pero si no se tratan a tiempo, pueden generar infecciones graves e incluso poner en riesgo la salud de toda la extremidad.

¿Qué es una úlcera plantar?

Una úlcera plantar es una herida o llaga que aparece normalmente en la planta del pie (aunque a veces puede formarse en los laterales o incluso en los dedos). En pacientes con diabetes, estas úlceras suelen ser el resultado de la combinación de varios factores como alteraciones nerviosas, problemas circulatorios y presión continua sobre zonas concretas del pie.

Cuando el control glucémico no es el adecuado, los niveles altos de glucosa dañan los nervios periféricos, lo que provoca una pérdida de sensibilidad en el pie. Esto significa que el paciente puede sufrir una rozadura, una herida o una ampolla sin darse cuenta. Si además la circulación sanguínea está comprometida, la piel cicatriza más lentamente, aumentando el riesgo de infección. El resultado es un círculo peligroso, una pequeña herida que si no se atiende ni trata a tiempo puede acabar convirtiéndose en una úlcera profunda.

úlcera plantar

Causas principales de la úlcera plantar en pacientes diabéticos

Entre las principales causas podemos destacar:

  1. Neuropatía diabética: Es la causa más común. Consiste en daño en los nervios de los pies causados por niveles altos de glucosa durante años. El paciente pierde la sensibilidad, no percibe el dolor o la presión y las lesiones pasan desapercibidas.
  2. Mala circulación o enfermedad arterial periférica: El flujo sanguíneo insuficiente dificulta la llegada de oxígeno y nutrientes a los tejidos, lo que ralentiza la cicatrización y favorece las infecciones.
  3. Presión y rozaduras: El uso de calzado inadecuado o deformidades en los pies (como juanetes, dedos en garra o prominencias óseas) generan puntos de presión donde se forma la herida.
  4. Traumatismos repetidos: Pequeños golpes, cortes o rozaduras continuas pueden transformarse en úlceras si no se detectan a tiempo.
  5. Falta de revisiones podológicas: No acudir a tus revisiones periódicas con tu podólogo impide detectar signos tempranos de sobrecarga, callosidades o piel seca, que son el paso previo a la lesión.

Riesgos y complicaciones

Las úlceras plantares no son simples heridas. En pacientes diabéticos, pueden evolucionar rápidamente y derivar en infecciones graves. Si la infección alcanza los tejidos profundos o el hueso (osteomielitis), existe el riesgo de amputación parcial o total del pie.

Además, una úlcera abierta incrementa el riesgo de:

  • Infecciones recurrentes y difíciles de tratar.
  • Dolor y limitación funcional, afectando la movilidad y la calidad de vida.
  • Costes sanitarios elevados y hospitalizaciones prolongadas.
  • Impacto emocional por miedo, ansiedad o pérdida de autonomía.

Por eso, la detección temprana y el seguimiento profesional son esenciales. Un control adecuado puede evitar hasta el 85% de las amputaciones relacionadas con la diabetes.

úlcera plantar

Cómo prevenir las úlceras plantares: Consejos prácticos

La prevención es la forma más eficaz para mantener la salud de nuestros pies, especialmente en pacientes diabéticos. Aquí os dejamos algunas recomendaciones:

1. Revisiones periódicas de los pies

Revisa cada día la planta del pie, los talones y los espacios entre los dedos. Si no puedes hacerlo tú mismo, pide ayuda o utiliza un espejo. Busca signos de enrojecimiento, ampollas, grietas o heridas.

2. Calzado adecuado

Usa zapatos cómodos, amplios, sin costuras internas y con buena amortiguación. Evita los tacones, las suelas finas o los zapatos apretados. El podólogo puede recomendarte el uso de calzado terapéutico o plantillas personalizadas para reducir la presión.

3. Hidratación y cuidado de la piel

Aplica crema hidratante específica para pies a diario, evitando el área entre los dedos para no generar humedad. Mantén las uñas cortas, rectas y limpias, y no retires callos o durezas por tu cuenta.

4. Revisiones periódicas con tu podólogo

Acudir a las citas con tu podólogo permite detectar a tiempo cualquier signo de riesgo o alarma. El profesional de la podología puede realizar un estudio de la pisada, descargas de presión o curas especializadas, en caso de ser necesario.

5. Control glucémico y hábitos saludables

Mantener una buena alimentación, practicar ejercicio moderado y controlar los niveles de glucemia son la base para reducir complicaciones. Recuerda que la salud de tus pies comienza desde dentro.

 

Las úlceras plantares son una de las complicaciones más frecuentes y graves de la diabetes, pero también una de las más evitables. Con una buena rutina, revisiones regulares con tu podólogo y su orientación, es posible detectar a tiempo los riesgos y prevenir lesiones que comprometan tu movilidad o bienestar.

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